Por: Erick Iriarte Ahon (07/11/2005):
El marco de acción
América Latina esa pronta a cumplir
20 años de las primeras delegaciones de cctld’s, conjugado lo anterior
con los procesos que las tecnologías de la información y comunicación (TICs) han
traído, y sumados al creciente interés político en las consecuencias de las
relaciones entre las TICs y los procesos sociales, es que podemos decir que en
Latinoamérica existe una Sociedad de la Información en un
proceso de crecimiento.
Ahora bien nos realizamos una pregunta ¿crecimiento, de
qué?, ¿de conectados?, ¿de integración social?, ¿de oportunidades por medio de
las TICs?, ¿de oportunidades para los profesionales envueltos en temas de
Sociedad de la Información?.
Lo cierto es que hay diversidad de
respuestas a las preguntas que nos hacemos, y todas parten por una problemática
básica: la falta de una estrategia, durante muchos años, tanto a nivel nacional
como supranacional de Sociedad de la Información.
Pero que no se entienda mal, no es la falta de políticas de
TICs o de temas de Industria de Sociedad de la Información, es la
falta de compenetración de las Políticas Sociales, las Políticas de Desarrollo,
las Políticas de Estado, con los componentes TICs, para conformar, Políticas de
Estado integradas, donde las Tecnologías de Información y Comunicación para el
Desarrollo (TICpD), son elementos básicos en el diseño de dichas Políticas de
Estado.
Seamos aún más explícitos, la falta de un diseño de
Políticas de Estado que contemple componentes de TICpD, no es posible nunca más.
Pero entonces, ¿si un elemento es
tan importante para ser siempre tomado en consideración es un elemento más que
relevante en el diseño de Políticas?. En efecto así es, dado que el proceso
social macro, que se denomina Sociedad de la Información, nos
enfrenta a un recambio estructural, pero no las TICs solas, sino las TICpD.
Si al parecer estuviera tan claro el tema, ¿qué es lo que ha
ocurrido?. Ha sucedido que la aproximación primaria a los fenómenos de TICs ha
provenido de la Industria de la Infraestructura por
donde circulan estas TICs y también de la Industria que da soporte
a las TICs (hardware, software), siendo así el fenómeno de Sociedad de
la
Información se le ha mirado desde un punto de vista “tech”,
antes que “social”, dando que la aparición de estrategias de TICs han estado
diseñadas en “conectar”, “implementar físicamente la red”, “establecer
infraestructura”, “aumento de exportación de software”, “generación de hardware
local”, antes que en el diseño de estrategias donde el componente TIC sea
relevante para los procesos sociales. Estrategias de tele-medicina, donde se les
da mayor relevancia a la “telecomunicación” antes que a la medicina, son
producto de esta tendencia.
Más no queremos que se entienda mal, se tienen que tener
políticas de telecomunicaciones, de software, de hardware, hasta de generación
de contenidos, pero esto es un componente de las estrategias y políticas de
Sociedad de la Información, y es más aún son solo un componente
que debería estar permanente en el diseño de toda clase de Políticas. Las
políticas de Sociedad de la Información y la
inclusión de componentes de TICpD en el diseño de Políticas tienen que ser
medidas desde los procesos sociales y no desde los procesos “tech”.
Una Sociedad de la Información centrada en
los individuos, y no centrada en la Tecnología es nuestro
norte.
Es importante señalar que estrategias regionales como el
Compromiso de Río y el eLAC 2007, están encaminadas al
desarrollo de una Sociedad de la Información integrada,
a permitir a América Latina y el Caribe a utilizar las TICpD como parte de su
estrategia de integración regional, una integración real, tan deseada y
anhelada.
Si bien a esta altura la mayoría de países latinoamericanos
han desarrollado sus “Agendas de Sociedad de la Información”, con un
fuerte componente de conectividad (es más muchas de las agendas se denominan
“Agendas de Conectividad”, aún aquellas que van más allá de la conectividad),
estos desarrollos han sido no armonizados, por lo cual la labor de los espacios
subregionales (como MERCOSUR, Comunidad Andina, CARICOM, etc.), será de especial
relevancia en los próximos años, puesto que les darán los componentes de
integración mayor al espacio nacional, puesto que los fenómenos de Sociedad de
la
Información tienden a ser (y son) transfronterizos, con lo cual
las soluciones de políticas nacionales tienen que estar armonizadas con los
esfuerzos, estrategias y políticas de países vecinos. Que no se entienda aquí
que no respetamos la “soberanía de los Estados”, sino que expresamos el hecho
que los procesos sociales cambian incluso los elementos más elaborados por las
mismas sociedades. Somos sociedades dinámicas con el derecho de poder
desarrollarse, cambiar, crecer, no podemos simplemente cerrar los ojos y decir
que no existe una realidad que es palpable, que la viven día a día los
pobladores de nuestros pueblos.
Y a lo anterior tenemos que agregar la planificación global,
la WSIS tendrá en los próximos
días su reunión final, y en ella se establecerán lineamientos, que sumados a
la
Declaración de Ginebra y el Plan de Acción de Ginebra (ambos
aprobados en la primera fase de la WSIS en diciembre del 2003),
darán pautas para el diseño de estrategias, planes y agendas en temas de
Sociedad de la
Información. Aprovechamos aquí para
preguntarnos como se ha hecho el trabajo se ligazón entre las Metas del Milenio
con los documentos de la WSIS, que si bien los segundos tienen
declarativamente el espíritu de las Metas del Milenio, muchas veces no es
suficiente la intencionalidad política sino el anclaje en la realidad.
Finalmente indicar que en el 2001 James Graham impulso el
proyecto: The Internationalization of Cyberspace for a Legal E-Qual
World: A Latin American Initiative, una propuesta
desde América Latina para entender el fenómeno que nos embarcaba, entendiendo
que solo desde una propuesta global se podría avanzar hacia una real Sociedad de
la
Información integrada.
¿Y la regulación?
Hasta el momento solo hemos hablado sobre el diseño de
políticas, sobre la inclusión de componentes de TICpD en el desarrollo de
políticas, sobre activismo político, intervención de tomadores de decisiones
políticas, pero no hemos hablado sobre regulación.
Y es que ha sido un error fundamental el entender desde la
regulación el fenómeno de la Sociedad de
la
Información, sin entender el fenómeno social complejo que
estaba imbricado en las bases mismas de este cambio social.
Entonces ¿las regulaciones hechas hasta el momento están
equivocadas?. Sería extremada osadía decir esto, puesto que muchos especialistas
(y muchos no especialistas, también) han trabajado durante años para desarrollar
normativas que se encuentran vigentes en la región, pero si me tomare la osadía
de hablar de la aquella normativa en la que participe, que fue la redacción de
la
Ley de Firmas Digitales del Perú.
La normativa contemplo los avances realizados en la región y
fuera de la región en materia de Firma Digital, utilizamos los aportes de
la Sociedad Civil, el Sector
Privado, la Academia, incorporamos la normativa dentro del
marco jurídico vigente, y tras largos estudios se planteó ante el parlamento, y
finalmente fue aprobada. Y nos equivocamos. ¿La ley era mala?, posiblemente no,
y me atrevo a decir que el enfoque (desde la manifestación de la voluntad) fue
bastante avanzado, sin embargo teníamos la falta de algo, en el Perú no existía
(cuando se hizo la indicada ley) un Plan Nacional, una Agenda Nacional, siquiera
una Estrategia Nacional, mucho menos una Política de Estado de Sociedad de
la
Información, teníamos un instrumento pero no sabíamos para
qué.
Y con el respeto de los compañeros que han dedicado su
tiempo, con la mejor de las voluntades en toda América Latina, se han
desarrollado regulaciones en toda la región, sin coordinación con políticas
nacionales, y en escasos momentos coordinados o armonizados con políticas
regionales (inexistentes hasta hace poco también).
Pero quisiera agregar un punto, muchas veces ha sido el
Sector Privado y la Sociedad
Civil, los impulsadores de iniciativas gubernamentales
tendientes al desarrollo de regulaciones, confundiendo el medio con el objetivo,
puesto que lo que en realidad deseaban era desarrollar políticas de Sociedad de
la Información. Esta confusión entre política y norma
no es nueva, pasa por el hecho que “normalmente” el desarrollo natural de una
política es una norma. Es muchas veces doloroso leer el hecho que se promuevan
regulaciones como si se promovieran políticas, o en muchos casos creer que al
hacer una política la consecuencia natural es desarrollar una ley de algo.
Pero ¿por qué este afán de regulación?, más allá de la
discusión filosófica si el Internet (decimos Internet, no Sociedad de
la
Información) esta libre de normas (que como hemos hablado en
otros artículos se encuentra repleto de normas de convivencia y de consenso), el hecho práctico es
que sin una regulación directa es poco práctico poder establecer controles a
determinados fenómenos sociales (y en este caso tecnológicos). La regulación
pues, era un instrumento para establecer parámetros de intervención, como si el
Internet fuera un “sitio distinto” a la realidad en la cual nos movemos.
Nada más alejado de la realidad. El
Ciberespacio es un espacio donde las regulaciones establecidas para la “vida no
digital” son aplicables. Si uno comete un fraude por Internet, sigue siendo un
fraude, si uno realiza un contrato por medios electrónicos sigue siendo un
contrato, ya previamente contemplado en el código civil o en el mercantil.
Siendo así, ¿no hay que regular?, de hecho hay cosas que ya
se encuentran reguladas y que las normativas existentes deberían serle
aplicables. Pero hay temas nuevos que requieren ser regulados, los delitos que
afectan al bien jurídico información tienen que ser establecidos, el documento
digital como medio probatorio tiene que ser contemplado en el código procesal
civil, pero también el uso de medios digitales para la manifestación de la
voluntad. Un trabajo de adecuación normativa a una realidad.
¿Y las situaciones transfronterizas?, no es la primera vez
que el ser humano se enfrenta a preguntas de esta índole, muchas de ellas ya se
han trabajo durante años con el derecho internacional (el público y el privado),
y de esta premisa parte el Proyecto GIC, para potenciar la
necesidad de regulaciones supranacionales, que se engarcen con los procesos
nacionales, por ejemplo no es posible entender regulaciones contra SPAM, que no
entiendan el mismo como un proceso global, y no meramente local.
Una manera sencilla de ver las cosas, pero hay realidades
muchas mayores, el fenómeno tecnológico se vuelve sustento de las normas
jurídicas. Estándares técnicos, normas técnicas (como las RFC), consensos
prácticos (como los estándares de la W3C), son establecidas como
normas de costumbre, sobre las cuales el desarrollo de regulaciones están
ligadas a estas concepciones.
Aparece aquí el concepto de neutralidad
tecnológica, como el concepto jurídico de regulación de fenómenos pero no de
tecnologías, buscando los principios bases de los procesos sociales, un concepto
que busca que las normas se desarrollen donde se requieren regular procesos más
allá de su forma tecnológica temporal. La neutralidad debe ser base de los
procesos de regulación.
Y nos atrevemos a poner dos temas que son claves en los
procesos de regulación: legislación aplicable y jurisdicción pertinente. Son
estos dos temas conjuntamente con el desarrollo de regulaciones armonizadas las
claves para una adecuada regulación en temas de Sociedad de la
Información, sin perder la perspectiva que la regulación es un
instrumento de las Políticas.
En nuestra perspectiva utilizar las regulaciones existentes,
al entender que el proceso de Sociedad de la Información es un
proceso social donde las normas vigentes son aplicables; crear regulaciones
donde se requiera ante fenómenos sociales nuevos; y sobre todo, y ante cualquier
caso, desarrollar regulaciones basados en Políticas, no mas desarrollos de
herramientas sin tener claro el para que se desarrollan, ni mucho menos las
necesidades e implicancias sociales de las mismas.
Lo que ha ocurrido con los especialistas en Derecho y Nuevas
Tecnologías
Es el marco del desarrollo de la
Sociedad de la Información y la
aparición de fenómenos ante los cuales se ha regulado sin un desarrollo de
políticas claras, en donde se han desenvuelto los especialistas en Derecho y
Nuevas Tecnologías, que a contrario de lo que se cree comúnmente no aparecen con
el Internet, sino mucho antes de ello.
No voy a tomar aquí la larga discusión, y bizantina en
algunos casos, sobre la naturaleza del Derecho Informático. Si voy a exponer mi
postura: el Derecho Informático como rama jurídica del Derecho no existe. El
Derecho Informático es un conjunto de elementos de cambio del Derecho que
enfrentado al fenómeno de la Sociedad de
la
Información se intenta adaptar y adecuar, y en ese camino
requiere agrupar bajo una denominación (que a veces ha sido Iuscibernética,
Derecho Telemático, Derecho del Ciberespacio, Derecho de las Nuevas Tecnologías,
etc.), lo que se va desarrollando mientras se adecuada.
La afirmación es más que dura, para el director de la
revista de derecho informático más antigua y de mayor continuidad (al menos
digitalmente) de Iberoamérica. Y sin embargo la realizo sin temor, puesto que
hay que reconocer que necesitábamos agruparnos bajo un norte, y a dicho norte
decidimos colocarle derecho informático.
No es una rama jurídica, va más allá de ello. Cuando
hablamos de contratos electrónicos, no son más que contratos al cual el elemento
electrónico le da caracteres especiales, pero sigue siendo un contrato. Los
Delitos Informáticos deben ser analizados desde el Derecho Penal. Los aspectos
de Propiedad Intelectual en el Ciberespacio siguen encuadrados dentro de
la Propiedad Intelectual, si bien
con características peculiaridades propias. Y así en cada rama y especialidad
del Derecho se ha ido insertando los componentes de TICs en los mismos. Es pues
que los profesores de derecho de contratos deben analizar los contratos
electrónicos, como parte de sus materias. Y los profesores de derecho penal
deben tomar en cuenta los delitos informáticos cuando enseñan.
Los especialistas de Derecho y Nuevas Tecnologías (si
quieren colocarle especialistas en Derecho Informático), deberían ser expertos
en todo el Derecho. En realidad somos especialistas en determinadas áreas
jurídicas y su inter-relación con las Nuevas Tecnologías, por lo cual la
exigencia de saber la parte jurídica es muchísimo mayor, para poderla enfrentar
a los nuevos fenómenos sociales que trae la Sociedad de
la
Información, con sus componentes TICs.
Cuando comenzamos la Revista
Electrónica de Derecho Informático (Agosto 1998), la comunidad
que se iba armando estaba basada en juristas que terminaban maestrías,
especializaciones en el exterior (fuera de América Latina), en algunos casos en
la región. Relativamente jóvenes, con muchísima información anglosajona de libre
acceso en la red. Para ellos que vieron aparecer la web, y les era fresco el
cambio social (gente que vio aparecer CNN, los celulares, el nintendo, el
napster, el KaZaA, el ICANN), con una comprensión del Derecho en un contexto
interdisciplinario; en muchos casos con capacitación técnica en temas de TICs.
Este era la conformación de este conglomerado de especialistas de la región. Que
además tenía el fenómeno de la “burbuja de Internet” al alcance de la mano.
Pero no quiero dejar de mencionar a la generación anterior a
la indicada. Los profesores y maestros que provenían de la Informática Jurídica, que se
habían formado en el contexto del desarrollo de instrumentos electrónicos de
asistencia al jurista, y que también se sumaron al análisis e investigación de
los fenómenos ligados al llamado Derecho Informático. Estos especialistas son
los que han fundado las bases del Derecho Informático, y también los que
fundaron los primeros centros de investigación a nivel universitario, y
asociaciones de especialistas.
La tercera generación es la que se encontraban en la
universidad a la caída de la burbuja, son una generación para la cual siempre
existió CNN, el nintendo, los celulares, para ellos el fenómeno de
la
Sociedad de la Información, es parte
intrínseca de sus vidas, de sus procesos sociales, esta generación es la que
refresca a la segunda generación.
Pero ha ocurrido algo concreto, la masa crítica de procesos
sociales (y por ende de conflictos) no ha crecido a la velocidad de los procesos
de cambio de la Sociedad de la Información, y han sido
en la mayoría los casos que juristas han tenido que lidiar contra problemáticas
TICs desde el Derecho Clásico.
Esto se explica de la siguiente manera, en muchos casos las
áreas de TICs de los Estudios Jurídicos lo que resolvían eran problemas
relacionados a TICs de los clientes “clásicos” del estudio, y los pocos clientes
que se podían atraer del “área tic”, requerían los servicios en áreas del
derecho como laboral, tributario o financiero. El área de Derecho y Nuevas
Tecnologías, eran tomadas por los “mas tech”, pero no necesariamente eran los
que mayores ingresos generaban (excluiré aquí de manera directa a aquellos
estudios que manejan a las grandes marcas de software o son representantes de
BSA, puesto que estas áreas más que ligarse al área TIC han estado ligadas a
áreas de propiedad intelectual (con un componente TIC).
Es decir que posiblemente la segunda generación, que poco a
poco se ha ido ligando a la enseñanza (y por ende a los centros universitarios),
han tenido dedicar sus energías a otras áreas clásicas, o áreas donde el
componente tic de su especialidad no es lo primordial. Expertos en temas de
Tributación e Internet, viendo temas de tributación básica. O especialistas en
temas de teletrabajo viendo temas de derecho laboral básico.
Pero ¿no habíamos dicho líneas arriba que el Derecho
Informático era un momento de adecuación del Derecho ante el fenómeno de
la
Sociedad de la Información?, exacto,
lo cual nos lleva a pensar que antes que contar con áreas de especialización en
Nuevas Tecnologías, los estudios jurídicos deben incorporar en todas sus áreas
elementos TICs, siendo que quizás un espacio de coordinación en temas de Nuevas
Tecnologías, de trabajo interno (para las otras áreas del estudio antes que para
los clientes), lo que resulte más adecuado a implementarse.
Pero también están aquellos que se han dedicado a la
consultaría antes que al litigio o de trabajo en estudios. Los que están en el
área de consultoría se relacionan más con tema de diseño de regulación, sea
desde el sector privado, la sociedad civil, el sector académico o el gobierno.
Son ellos los que han acercado el desarrollo de políticas, porque se enfrentan a
que muchas veces las normas producidas (o que les mandan a producir) no producen
los efectos deseados, a la falta de masa crítica de “incorporados” a
la
Sociedad de la Información.
Como consultores también han estado los que estuvieron con el
desarrollo de la burbuja y los que están ahora en la asistencia a iniciativas
digitales de empresas y de organizaciones, es decir los asesores en
e-commerce.
No puedo dejar de lado a aquellos que aproximándose desde
la Sociedad Civil en especial en
temas de transparencia pública, acceso a la información y veeduría ciudadana, le
han dado un impulso notable al uso de TICs para los procesos de Transparencia
del Estado. Son motores que en muchos casos desde el derecho constitucional, y
el derecho de los ciudadanos a “controlar” las actividades del Estados (sobre
todo ligado a información que sobre ellos se pudiera tener), quienes han dado un
importante impulso al desarrollo de la e-Democracy.
Los especialistas que buscaban el cambio gubernamental para
un mejor servicio al ciudadano, se encuentran entre los desarrolladores de los
conceptos de e-government, el uso de las TICs en los procesos del gobierno en
relación al ciudadano (pero también en relación a las empresas en especial por
medio del e-Procurement). Son ellos quienes tienen una ardua tarea al
enfrentarse a los funcionarios y servidores gubernamentales, a quienes tienen
que “enseñar” y “transferir” elementos de TICpD, ardua labor en la que se
encuentran en el día a día.
Ligados al área de propiedad intelectual, han estado en
actividad tres grupos definidos. Los primeros ligados al tema de nombres de
dominio, sean los que defienden estos identificadores como parte de la propiedad
industrial a igual importancia que las marcas; sean los que ponen a las marca
por encima de los nombres de dominio. El segundo grupo esta relacionado al
software, sean los promotores de esquemas de protección jurídica del software o
aquellos que ligados al movimiento de Software Libre propugnan una reevaluación
de la propiedad intelectual (inclusive del mismo concepto de propiedad
intelectual). Un tercer grupo lo encontramos entre los promotores de esquemas de
licenciamiento Creative Commons, que se encuentran
replanteando los derechos de autor en su ambiente digital, o al menos los
mecanismos de licenciamiento de contenidos tal como se plantean en el derecho de
propiedad intelectual clásico; asimismo también incorporamos en este área a los
promotores de Coloiuris, que en sus palabras
son un modelo de licenciamiento desde el Derecho Continental y no desde el
Derecho Anglosajón. Creo que esta área tiene otros grupos en actividad, que van
más allá de lo digital, que están planteándose preguntas concretas sobre
la Propiedad Intelectual tal como ha
sido llevada por años, preguntas a las cuales habrá que responderse.
Otro fenómeno interesante ha sido el desarrollo de espacios
nacionales para congregación de especialistas. A nivel asociativo en América
Latina tenemos: la Asociación de Derecho de Informático en Chile, la Asociación Venezolana de Derecho
y Nuevas Tecnologías (AVDINT), la Asociación
Peruana de Derecho y Nuevas Tecnologías (APDINT),
la Asociación
Argentina
de Derecho para la Sociedad de la Información
(AADeSI), la Asociación Paraguaya de Derecho
Informático y Tecnológico (APADIT), la Asociación Costarricense de
Derecho Informático (ACDI), la
Asociación Panameña de de Derecho y Nuevas
Tecnologías (APANDETEC), Fiadi Panamá, el Instituto
Brasileiro de Política e Directo da Informática, Centro de Excelência
em Directo da Tecnología da Informação (CBEJI), la
Sociedad Cubana de Derecho Informático (SCDI),
la Asociación Ecuatoriana de Derecho
Informático y Telecomunicaciones (AEDIT), entre otras. Debemos
mencionar aquí a la FIADI, como esfuerzo
iberoamericano de integración.
Se tiene que mencionar también foros de discusión como
Habeas Data, Cyberlawyer, Ciberderecho, Forum de Derecho
Informático como espacios creados
como necesidad de dialogar.
Finalmente desde la academia el acercamiento ha estado a
través de los Centros de Investigación Universitaria como el Centro de Estudios
en Derecho Informático de la Universidad de Chile (Chile), el Instituto
de Informática Jurídica de la Universidad del
Salvador (Argentina), el
Programa de Derecho, Tecnologías de la Información y Propiedad
Intelectual de la Universidad
Diego Portales (Chile), El Grupo de
Estudios en Internet, Comercio Electrónico, Telecomunicaciones e Informática de
la
Universidad de Los Andes (Colombia), el
Departamento de Informática Jurídica de la
Universidad Externado de Colombia (Colombia), el Centro
de Investigaciones en Nuevas Tecnologías de la
Universidad Católica del Táchira (Venezuela),
el Taller de Informática Jurídica y Derecho Informático de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos (Perú) y
el Instituto de Derecho Informático de la Universidad de la
República (Uruguay), por citar
algunos.
He querido dejar al final a Alfa-Redi, porque es una mezcla
de espacio académico (de dialogo permanente y de monitoreo), de espacio de
asociación (la Comunidad Alfa-Redi) y de consultoría
regional. Es asimismo una
organización de la Sociedad
Civil involucrada en el proceso de diseño de Políticas de
Sociedad de la Información, y desde esta perspectiva enfoca su
acercamiento a la regulación de TICs. Alfa-Redi no solo monitorea el quehacer en
temas de Políticas y Marco Regulatorio de Sociedad de la
Información en LAC, sino que se ha involucrado en temas de
Internet Governance y trabaja en temas
de protección de derechos culturales utilizando medios digitales.
Con todo lo anterior ¿se puede decir que hay espacio de
trabajo para los especialistas de derecho y nuevas tecnologías?. Sí, en tanto
que entiendan el fenómeno de las nuevas tecnologías como parte del proceso de
Sociedad de la Información y por ende como parte de un proceso de
cambio de derecho, siendo que tienen que interactuar en espacios
multistakeholders. Si solo se entiende derecho informático como regulación, la
respuesta a la pregunta es No.
No sobrevivirán aquellos que no se
liguen a la academia, que no se vean envueltos en procesos de cambio social
desde la base en procesos de entendimiento de la
Sociedad de la Información como un
cambio del Derecho mismo.
¿El futuro?
Como corolario a este artículo quería exponer algunas ideas
de lo que creo será el futuro. Un futuro que no esta a años, sino que en muchos
casos ya nos alcanzó (o nosotros a aquel).
En primer lugar la imbricación de componentes TICpD en las
Políticas Nacionales es un elemento que se debe promover, impulsar, generar (en
los casos donde no se este colocando como prioridad), en el marco del desarrollo
de una Sociedad de la Información para
todos.
eLAC resultará siendo una importante herramienta para estos
procesos, y sobre todo en el enfoque de desarrollo de políticas regionales,
entendiendo que los desarrollos nacionales tienen que estar concatenados con los
esfuerzos regionales, tanto a nivel de políticas como a nivel de marco
regulatorio. Si bien eLAC contempla cuatro areas primarias de regulación (firma
digital y firma electrónica; privacidad y protección de datos; contratación
electrónica, y delitos informáticos y delitos por medio de TICs), se deberá
contemplar como necesario el siguiente grupo de Puntos Mínimos Regulatorios en
un corto plazo.
Será sumamente importante que los organismos supranacionales
generen espacios de dialogo y de monitoreo de aspectos de políticas y de marco
regulatorio de Sociedad de la Información.
Túnez marcara el final de la WSIS, pero
no el final de la Sociedad de la Información, y esto es
sumamente importante de entender, puesto que recién ahora, con un marco global
claro, además de aceptado por los países, tiene que hacerse el seguimiento en
temas de políticas y de marco regulatorio, es aquí donde el monitoreo es
elemento esencial, será necesario “ver” si los países cumplen lo acordado, sino
encontrar los mecanismos de coordinación de la academia, el sector privado y la
sociedad civil de “recordarle” a los Estados sus compromisos, puesto que son
para todos nosotros.
El esfuerzo desplegado para incidir en Túnez, en especial
por parte de la Sociedad Civil, no puede y no
debe quedar en este punto, tiene que ir más allá, en lograr una Sociedad de
la
Información para Todos, donde los derechos contemplados en
la Declaración Universidad de
Derechos Humanos sean cumplidos, y donde los objetivos planteados en las Metas
del Milenio se cumplan. La Sociedad
Civil tiene una misión sumamente importante a la cual no puede,
ni debe, escapar.
A nivel de los estudios de abogados deberán establecerse
áreas de coordinación TICs, pensadas como espacios donde los especialistas en
TICs se inter-relacionen con otras áreas del estudio, siendo suerte de
consultores internos, que puedan asistirles en temas de administración de
recursos TICs en una empresa (reglamentos de uso de correo electrónico, manejo
de herramientas TICs en la empresa), que asistan en temas de privacidad, en
temas de propiedad intelectual en el entorno digital, entre otras áreas.
Cada vez menos serán las empresas “tech puras”, son más que
nadas las empresas que ven en el ámbito digital una nueva oportunidad. Los
especialistas TICs deben ayudar a esos procesos de encontrar las nuevas
oportunidades y que las empresas puedan acercarse a la esfera digital
adecuadamente.
Pero no solo se trata de empresas, la labor de los
especialistas en Derecho y Nuevas Tecnologías estará en asesor a organismos
gubernamentales y de la sociedad civil en temas de TICpD y el diseño de
Políticas y Marcos Regulatorios de Sociedad de la Información. Siempre enfocados en
el desarrollo armonizado a nivel internacional, para no generar islas/paraísos
regulatorios, aislados del “concierto internacional”, esto no significa que se
tenga que seguir todo lo que en otros lados se hace, hay que ser creativos,
proactivos, innovativos, proponiendo antes que copiando.
Y algo que debe tomarse muy en cuenta, la solución para
temas de regulación de Sociedad de la Información no debe
estar desligada de un marco político. No podemos seguir realizando regulación
sin marcos políticos claros, sin tener un norte claro, sin saber para qué
creamos normativa, para qué servirá en el deseo de nuestro país, de nuestra
subregión, de nuestra región, para el establecimiento de una Sociedad de
la
Información para todos.
A nivel de la enseñanza de Informática Jurídica y Derecho
Informático, lo primero hay que establecer que la Informática Jurídica debe ser
subdividida, los componentes de uso de TICs para la investigación jurídica y uso
de herramientas para el trabajo diario del jurista deben enseñarse con las
materias de Investigación Jurídica. Lo que se relaciona a uso de la informática
en la toma de decisión judicial, informática en el uso y administración de
recursos jurídicos, y aquellas áreas de aplicación de la informática tienen que
ser enseñadas en un curso específico. No mas entender Informática Jurídica como
enseñar a usar Word o a navegar en Internet, la
Informática Jurídica tiene toda una
connotación y utilidad en la investigación jurídica y en el quehacer del jurista
que no puede entenderse de otra manera.
La enseñanza de Derecho Informático tiene dos vertientes, en
casi todas (sino en todas) las materias de Derecho deberá incorporarse los temas
de TICs a sus respectivas áreas (contratos informáticos en contratos, delitos
informáticos en derecho penal, manifestación de la voluntad por medios
electrónicos en derecho civil, validez del documento digital en derecho
procesal, teletrabajo en derecho laboral, nombres de dominios en derecho
industrial, derechos de autor en ambientes digitales en derechos autor, y así
sucesivamente). Y de considerarse la necesidad de una materia de integración, a
manera de seminario, de derecho informático, la misma deberá enseñarse en el
último año/semestre de la carrera, puesto que para entender el derecho
informático hay que entender correcta y completamente el derecho.
Es importante que materias de acercamiento de Derecho y
Nuevas Tecnologías sean dadas en otras carreras (como sociología, economía,
ingeniería, entre otras), en vista de su interdisciplinariedad.
Y algo que debe ser fundamental, es que no se debe dejar de
establecer los espacios de dialogo (talleres, centros de investigación,
seminarios, conferencias, congresos), fuera del alcance de los estudiantes,
quienes son los que están inmersos en los fenómenos sociales de la
Sociedad de la Información, quienes
validaran lo que estamos desarrollando y quienes se verán afectados por las
políticas y regulaciones que creemos.
Finalmente la investigación, la investigación continua, es
fundamental, y con ello el desarrollo de espacios de compartires libres. Será
también importante encontrar los métodos (y que no sea solamente traducir al
inglés), para que especialistas de derecho y nuevas tecnologías de otras áreas
del planeta, sepan lo que pensamos, lo que creamos, lo que estamos haciendo en
nuestros países, en nuestra región. Los próximos años tendrán que ser de
compartir lo que se esta haciendo, y no solamente tomar lo que se hace en el
norte y tratarlo de aplicar en el sur a rajatabla, aquí al sur se crea, hay
mucho para compartir y tenemos que hacerlo. Creo que tenemos mucho que aprender
de experiencias de otros lados, y que esto de la
Sociedad de la Información es global,
pero como dije en líneas arriba, se trata de compartir y crear en conjunto, no
de que solo algunos den las pautas y otros las sigan (igual queda si fuera del
sur al norte el camino).
El futuro pues, esta en entender, que lo que esta cambiando
es el Derecho, porque lo que ya cambio fue la Sociedad donde vivíamos,
esta Sociedad de la Información ha llegado, y es misión adaptarnos,
adaptar el Derecho para que sea una Sociedad de la
Información para todos y todas.
Yo no se si Juliana, mi hija, será abogada, pero ciertamente
que lo que si deseo es que encuentre una Sociedad de la
Información en la cual pueda aprender, crecer, compartir, pero
sobre todo, útil para que sea mejor ser humano. Aún tengo algunos años para
lograr esto que deseo, al menos lo intentaré y se que muchos lo harán también.